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Estudio 5

Oficina Estudio 5

Nuestro desafío como arquitectos es crear espacios que sugieran una determinada manera de ser usados, que propicien un modo de vivirlos. Crear el espacio para nuestro taller, que interprete y refleje nuestra forma de trabajo planteaba el doble desafío de resolver también la carta de presentación del estudio hacia nuestros clientes. A lo largo de los años uno va haciéndose una composición de lugar sobre la forma óptima de trabajar en arquitectura , ayudado por la vivencia que hemos obtenido de los espacios donde tuvimos implantado nuestro Estudio. No sé exactamente dónde o cuándo surgió la idea rectora del proyecto, no sé si antes, después o durante la búsqueda del terreno. Lo que sí tenía clara era una cierta intuición acerca de lo que buscaba. Dentro del barrio Punta Carretas, elegimos un terreno de orientación Norte-Sur con buenas posibilidades de estacionamiento en el entorno inmediato y con una despejada bóveda celeste. La idea es un gran techo de seis metros de altura, con un patio al norte y otro al sur. Esa cubierta contiene y brinda iluminación natural al taller de trabajo, salas de reuniones, comedor, cocina y un entrepiso con la Administración y el despacho con sala de reuniones. El techo es el protagonista, las fachadas norte y sur son vidriadas de forma tal de no generar un límite visual , interior y exterior fluyen y el espacio se siente desde la calle hasta la medianera del patio norte. Sobre el techo, están las instalaciones y paneles solares que calientan agua para alimentar la losa radiante de pisos y entrepisos. Por debajo de la platea y en contacto con la tierra, instalamos caños de ventilación forzada con una estrategia de ventilación para el verano y otra para el invierno, aprovechando las condiciones naturales de los dos patios. Los materiales para los planos que conforman el espacio, fueron elegidos con la intención de sacar el máximo provecho de sus características en función del rol que deben desempeñar en la conformación del espacio. Así, los muros medianeros estructurales, que soportan la cubierta, son de hormigón visto martelinado, generando una superficie rugosa que pone en valor el liso blanco del techo. Los planos exteriores son de acero corten, apelando a su bajo mantenimiento y noble envejecimiento. Las divisiones internas se resuelven con madera o fibras naturales, aprovechando su calidez y absorción acústica. Por la noche la iluminación artificial repite el efecto del día, ya que se soluciona a través de líneas de tubos de bajo consumo, dimerizados y ubicados en los mismos huecos por donde penetra la luz natural. Aquí ofician de luovers que reafirman la misma espacialidad sin agregar artefactos. Además la lectura exterior del techo iluminando el espacio enfatiza la idea fuerte generadora.
obra