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Mediomundo

Cine Teatro San Francisco, Vejer

El Cine Teatro apuesta por la rehabilitación del equipamiento existente y propone un proceso de recuperación del entorno histórico y sociocultural donde se inserta. Mientras el viejo cine vivía de espaldas al espacio urbano, el nuevo Teatro se abre a las calles y dialoga con su entorno. El proyecto recoge y tensa las condiciones urbanas que lo rodean. Propone espacial y volumétricamente un edificio cuyos materiales y modos de construcción tradicionales dialogan con una sofisticada tecnología teatral y escenográfic requeridas, aportando un nuevo paisaje de relaciones en la arquitectura de Vejer. Situado dentro del centro histórico aunque extramuros, el actual edificio disfruta de una posición privilegiada próximo a un conjunto monumental, con fachada principal de acceso hacia la Plaza San Francisco. En su entorno se conserva parte del Convento de San Francisco, donde si sitúan el Mercado, el Hotel Municipal y la Oficina de Turismo. La pronunciada topografía del lugar se acusa en su fachada norte donde la estrecha calle San Filmo salva una altura de 4,5 metros. Tras ella la ciudad continúa ascendiendo como una masa blanca fragmentada conformando el barrio del Cerro. La creación de un espacio escénico implica resolver la incorporación del un volumen en el perfil urbano. En este caso sala y escena destacan entre la masa domestica construyendo una nueva referencia en el paisaje. Es mirador que se asoma sobre la ciudad y a su vez referencia desde su entorno. El nuevo teatro presenta fachadas blancas, masivas con predominio del muro sobre el hueco, sin renunciar a la necesidad de manifestar la intensa relación con los espacios públicos, abriéndose a la plaza, vestíbulo y espacio de representación cotidiana. El teatro se vuelca a la calle a través del vestíbulo resuelto en dos niveles que ocupan toda la fachada, y se comunican por una amplia escalera iluminada centralmente. La sala y la escena ocupan el antiguo patio de butacas, que se desarrollan en dos plantas. Bajo la platea, la cabina de proyección contribuye a crear los accesos generando espacios de transición. Tras el umbral, todo cambia, dimensiones, colores, texturas, pliegues. Como centro de todas las miradas, la escena, una caja negra y neta, libre de pasarelas y escalera, termina de definir la volumetría del teatro. En la crujía lateral, de carácter mas domestico, se sitúan, a cota de escena, vestuarios y aseos de actores, acceso de servicio y mercancías desde la calle lateral y, en el nivel superior, las oficinas de administración.
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