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Onze04

La Floresta

La Floresta es una pequeña población que se encuentra en una ladera de la sierra de Collserola, al norte de Barcelona. A finales del siglo XIX muchos habitantes de Barcelona construyeron allí su segunda residencia, atraídos por su paisaje boscoso y su clima fresco en los meses cálidos. Eran viviendas muy sencillas, gran parte de ellas de autoconstrucción, que principalmente eran utilizadas en la temporada de verano por lo que no estaban preparadas para ser habitadas en el frío invierno. La fuerte orografía del territorio dio lugar a una tipología muy característica de la zona: las viviendas limitaban simultáneamente con la calle superior y con la inferior a la parcela, por lo que contaban con un doble acceso. A mediados del siglo pasado, los habitantes vacacionales empezaron a dejar paso a los habitantes residentes y gran parte de estas viviendas fueron divididas en dos unidades independientes, que aunque compartían edificación, contaban con patio y acceso por calles distintas. La vivienda que se nos encargó ampliar i reformar era una de estas viviendas de segunda residencia. Si bien el acceso a la parcela se realiza por la calle superior, el edificio se sitúa adyacente al límite con la calle inferior, situada 12 metros por debajo. Para llegar hasta la edificación, era necesario recorrer los 56 escalones que salvaban los 9 metros de desnivel entre la calle y la cota superior de la vivienda. La calle inferior, sin asfaltar y en ‘cul de sac’ sólo permitía acceder a la parcela con los vehículos propios a un pequeño espacio adaptado como garaje, pero no era apta para el resto de los casos. Sumado a la dificultad de trabajar en un terreno muy accidentado y con muy poco margen de maniobra, una de las clientas podría llegar a necesitar el uso de silla de ruedas en el futuro. Partiendo de estas premisas, y teniendo en mente la tipología de la zona con su doble acceso a las viviendas, propusimos una nueva edificación que, naciendo en el nivel principal de la vivienda existente, fuera ganando altura paulatinamente hasta llegar a conectar con la cota superior de la parcela. Intuimos que practicando una pequeña incisión al muro de contención que conformaba la primera terraza anexa a la vivienda, podríamos generar un espacio habitable que conectaría la planta actual con los nuevos niveles de la ampliación. Éste nuevo espacio ganado al terreno sirvió para situar el comedor –hasta el momento concentrado en una sola pieza con la cocina y la sala de estar- y también para preveer la colocación de un pequeño ascensor que actuaría como generatriz de los nuevos espacios que nos irían llevando, paulatinamente, hacia el nivel de acceso en la calle. Una escalera en forma de L con una doble altura tras de sí y un lucernario a sur enfrente, conectaría con la planta superior situada a 2.90 por encima de la planta baja. Este nuevo nivel, que saca la cabeza sobre la vivienda original para permitir la visión de la montaña cercana, contaría con la nueva sala de estar de la vivienda, un pequeño estudio abierto y un lavabo adaptado. Otro generoso lucernario a sur sobre el principal espacio de la sala garantizaría la ventilación cruzada y la entrada de sol a esta planta. 4 metros más arriba, y volando sobre el forjado del nuevo volumen, una pasarela de generosas dimensiones a modo de terraza exterior conectaría definitivamente el acceso desde la calle con el ascensor de la vivienda. El día de mañana, sólo deberán colocar el ascensor en el espacio ya previsto y realizar la terraza-acceso que convertirá la vivienda en adaptada.
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