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Onze04

0521_Salou

Salou es la principal cuidad turística de la Costa Dorada. A sólo unos minutos del parque temático Port Aventura y a 10 km de la ciudad de Tarragona, Salou tiene una población residente de 18.000 habitantes durante nueve meses al año y una población temporal de 180.000 personas durante 3 meses en verano. Esta capacidad de absorción temporal de diez veces su población permanente, hace de Salou una gran paradoja urbanística: el 90% de la altísima densidad edificatoria está desocupada la mayor parte del tiempo. Se nos encargó un edificio de 12 viviendas en una zona de las menos densificadas de la ciudad y relativamente alejada del centro, donde un gran número de viviendas unifamiliares construidas en la década de los 80 se alternan con unos pocos edificios residenciales. El solar está flanqueado a ambos lados por sendos edificios que se colocan paralelos a la calle de tal manera que ocultan tras ellos la magnifica extensión boscosa de pinares que los separa del mar, hacia el sur. La primera decisión fue rotar el nuevo volumen respecto a los edificios adyacentes para colocarlo a 45 grados respecto la calle. Con este simple gesto dejábamos ver el bosque desde la calle, interrumpiendo el monolitismo de las fachadas actuales y desahogando su presencia en el espacio público. Pero a la vez servía para dotar al edificio de la doble orientación Este-Oeste que permitiría su uso todo el año (en las residencias para el tursimo, la fachada principal está orientada a sur). Las viviendas (3 por planta) ocupan todo el ancho del edificio garantizando la ventilación cruzada y el asoleamiento de todas y cada una de sus piezas. Aprovechando el benigno clima mediterráneo, propusimos la entrada a las viviendas a través de una galería exterior de uso comunitario que, aunque la normativa local no permitía que fuese mayor de 1.25m de ancho, no sólo debía ejercer de principal espacio de socialización del edificio, sinó que sobretodo debería ser el primer espacio del que tomarían posesión los futuros habitantes. Es en esta toma de posesión personal donde el edificio establecería su relación perceptiva con la calle y sus paseantes. Nos lo imaginamos lleno de plantas de diferentes especies y tamaños, bicicletas, hamacas, toallas, incluso porqué no, algún cuadro … Es a través de este espacio ‘vivido’ por sus habitantes dónde la representación exterior del edificio adquiere sentido, y no a través de la definición formal del arquitecto. Es esta renuncia voluntaria a lo formal en favor de la personalización particular y lo que esta última tiene de carácter ‘exhibicionista’ lo que nos pareció más interesante para empezar a posibilitar un edificio con ‘habitantes a tiempo completo’: ¡qué mejor manera que enseñar las entrañas de un edificio siempre habitado! Propusimos dos tipologías diferentes de vivienda para permitir una pluralidad de uso; En la primera, la sala y el comedor están ligeramente separados para permitir su uso diferencial, mientras que en la segunda ambos son un único e incalificado espacio. La primera vivienda permite con gran facilidad pasar el dormitorio principal al secundario y anexar su espacio al de la sala. Por ello todas las divisiones interiores son de cartón-yeso y las instalaciones están situadas en las paredes medianeras o fachadas. La estructura del edifico es de pilares de hormigón armado in situ, y jácenas y losas semi-prefabricadas de hormigón permitiendo luces de 9.10 x 7.35, haciendo coincidir los pilares con la división interior entre viviendas. La fachada de la galería de acceso está realizada a base de perfilería de acero inoxidable y lamas cerámicas huecas de sección 5x5cm y longitud 28cm, sujetadas por un tubular interior de acero inoxidable de 4x4cm fijado mecánicamente a la perfilería vertical. Las lamas cerámicas estan agrupadas en cuatro módulos tipo con diferentes ritmos horizontales y cadencias, pero siempre con una gran transparencia para permitir la personalización de ese espacio. Las lamas están ca
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